En los años 70 y principios de los 80, al dispararse los costes de la energía por culpa de las crisis del petróleo, la mayoría de los países occidentales lanzan programas de I+D en energías renovables. España apuesta, entre otras, por la energía solar térmica, que en su versión más simple consiste en concentrar la luz del Sol para producir vapor que mueva turbinas y así generar electricidad.
Al bajar el precio del petróleo, baja el interés por las energías renovables. Algunos gobiernos abandonan. Otros siguen impulsándolas y así energías como la eólica despegan y se consolidan como alternativas interesantes. La cogeneración (generación de electricidad por los usuarios para aprovechar el calor residual) se extiende rápidamente allí donde las leyes lo permiten, en España por ejemplo. La investigación española en energía solar térmica se mantiene y a principios de los 90 se comienza a hablar de construir la primera planta eléctrica solar del país de 21 MW, en Huelva. El proyecto es liderado por Sevillana, empresa andaluza que ha apostado por las energías renovables como opción de futuro. La PSA y otros centros de investigación son los protagonistas científico-técnicos de esta aventura, que es bautizada "Colón Solar". Lo más novedoso del proyecto es que va a ser rentable gracias a la legislación aprobada por el Gobierno socialista, que favorece mucho a las energías renovables y a la cogeneración.
VENTAJAS
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Los sistemas solares pueden suponer ahorros en el coste de preparación del agua caliente de aproximadamente entre un 70 y un 80% respecto a los sistemas convencionales.
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Los equipos para aprovechamiento térmico de la energía solar constituyen un desarrollo tecnológico fiable y rentable para la producción de agua caliente sanitaria en las viviendas. La inversión en paneles solares, además, pueden amortizarse con el ahorro que se obtiene.
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Las placas solares pueden ser un complemento interesante de apoyo a la calefacción, sobre todo en sistemas que utilicen agua a temperatura inferior a 60ºC, tal y como sucede con los sistemas por suelo radiante o en los de "fan-coil".
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En la mayoría de los casos, tanto en viviendas unifamiliares, como en edificios, las instalaciones de energía solar térmica proporcionan entre un 50 y un 70% del agua caliente demandada, por lo que siempre necesitan un apoyo de sistemas convencionales de producción de agua caliente (caldera de gas, caldera de gasóleo, etc.).
INCONVENIENTES
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Su discontinuidad en el tiempo
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Sólo aprovechan la radiación directa, por lo que necesitan que no haya nubes.
Para solventar estos problemas se disponen de 2 sistemas de almacenamiento térmico:
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Sistemas de almacenamiento en medio único: son aquellos en los que el medio utilizado para almacenar energía térmica es el mismo fluido que circula por los colectores solares. Los más comunes utilizan aceite sintético como fluido de trabajo y como medio de almacenamiento. Este sistema presenta una eficiencia superior al 90%.
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Sistemas de almacenamiento en medio dual: son aquellos en los que el almacenamiento de calor se efectúa en un medio diferente al fluido de trabajo que se calienta en los colectores solares. Los medios de almacenamiento más comunes son las placas de hierro, materiales cerámicos o el hormigón. La eficiencia de estos sistemas ronda el 70%.